A lo largo de mis más de 40 años como psiquiatra, he observado que las parejas que acuden a mi consultorio no siempre tienen un problema de "falta de amor". El problema real suele ser de "traducción". En mi obra "Laberintos del deseo", exploro cómo lo que callamos, lo que reprimimos o lo que esperamos que el otro "adivine", termina convirtiéndose en un laberinto de soledad compartida.
El mito del entendimiento espontáneo
Existe la creencia romántica de que "si me ama, debería saber lo que me pasa". Nada más lejos de la realidad y más destructivo para la salud mental del vínculo. La escucha activa es un arte que se cultiva. Escuchar no es esperar que el otro termine de hablar para lanzar nuestro contraataque; es intentar comprender el mundo interno de la persona que tenemos enfrente.
¿Por qué fallamos al comunicarnos?
En Trujillo, una ciudad de tradiciones familiares fuertes, muchas veces los problemas de pareja vienen cargados de expectativas irreales. Discutimos por el dinero o por los hijos, pero el trasfondo real suele ser la necesidad de validación, el miedo al abandono o la sensación de no ser vistos.
En consulta, identificamos los "jinetes del apocalipsis" relacional:
- La crítica destructiva: Atacar la personalidad del otro en lugar de su conducta.
- El desprecio: Sentirse superior al otro, usando el sarcasmo o el lenguaje corporal hostil.
- La actitud defensiva: No asumir responsabilidad y culpar siempre a la pareja.
- El amurallamiento: Cerrarse y dejar de hablar, creando un vacío insoportable.
El rol del psiquiatra en la terapia vincular
¿Por qué ir a un psiquiatra y no solo a un consejero? Porque como médicos, evaluamos si el conflicto de pareja es el síntoma de un trastorno subyacente. A veces, la irritabilidad constante de uno de los miembros es una depresión no diagnosticada. O la falta de intimidad es el resultado de un trastorno de ansiedad crónico, etc.
Sanar la relación implica, primero, sanar a los individuos. El amor sano es aquel donde dos personas completas deciden compartir su camino, no donde dos personas heridas intentan salvarse mutuamente sin herramientas. Te invito a explorar los laberintos de tu deseo y a redescubrir la palabra como el puente más fuerte hacia el otro.

