A menudo recibo en mi consultorio de Medicentro El Golf a personas que se sienten culpables por su estado de ánimo. Me dicen: "Doctor, tengo familia, tengo trabajo, no debería sentirme así". Lo primero que les explico es que la tristeza es una emoción, pero la depresión es una condición médica que no entiende de razones lógicas.
¿Qué es la trizteza normal?
La tristeza es una respuesta natural ante una pérdida, una decepción o una crisis. Es pasajera. Uno puede llorar por la tarde, pero al día siguiente mantiene su apetito, puede dormir y sigue cumpliendo con sus obligaciones, aunque con menos entusiasmo.
Cuando la tristeza se vuelve patológica
Hablamos de depresión cuando esa sombra no se quita después de dos semanas y empieza a "roer" la vitalidad del ser humano. Como psiquiatra con más de 40 años de experiencia, he visto que la depresión no solo está en la mente, sino en el cuerpo. La depresión también duele.
Señales de alerta que no debes ignorar:
- Anhedonia: Perder la capacidad de disfrutar lo que antes te apasionaba. Las cosas que antes te gustaban hacer, ahora ya no.
- Alteraciones del sueño: No poder conciliar el sueño, insomnio en la madrugada o querer dormir todo el día.
- Fatiga inexplicada: Sentir que el cuerpo pesa, como si arrastrara cadenas invisibles. Disminución de la vitalidad, la concentración y/o la memoria.
- Pensamientos de desesperanza: Sentir que el futuro es un túnel sin salida.
En mi libro "La Soledad", abordo cómo el aislamiento moderno conlleva a la tristeza y depresión. La soledad está asociada a la depresión y enfermedades físicas.
Si te identificas con estas señales, recuerda: buscar a un médico psiquiatra no es un acto de debilidad, es el primer paso para recuperar el control de tu vida. La depresión tiene tratamiento y, con el enfoque adecuado -que combina psicoterapia, acompañamiento humano y medicina-, la luz al final del túnel es una realidad alcanzable.

